Siervo de Dios: Antonio de Almeida Lustosa sdb Publicado: 28-04-2021

Ayer, 27 de abril de 2021, fue entregado el volumen de la Positio super Vita, Virtutibus et Fama Sanctitatis del Siervo de Dios Antonio de Almeida Lustosa, de la Sociedad de San Francisco de Sales, Arzobispo de Fortaleza (Brasil). La Positio tuvo como Relator a Mons. Maurizio Tagliaferri, como postulador al padre Pierluigi Cameroni, y como Colaboradora a la Dra. Cristiana Marinelli. Los elementos estructurales de la Positio son: una breve presentación por parte del Relator; la Informatio super virtutibus, es decir, la parte teológica en la que se demuestra la vida virtuosa del Siervo de Dios; los dos Summariums con pruebas textuales y documentales; la Biographia ex Documentis; las últimas Sesiones y el aparato iconográfico. Antônio de Almeida Lustosa nació en la ciudad de São João del Rei, Estado de Minas Gerais (Brasil), el 11 de febrero de 1886. De sus padres, João Baptista Pimentel Lustosa y Delphina Eugênia de Almeida Magalhães, cristianos ejemplares, recibió una buena formación cristiana y humana. Joven inteligente y de buena y generosa disposición, a los dieciséis años ingresó en el Colegio Salesiano de Cachoeira do Campo (Minas Gerais); tres años después llega a Lorena como novicio y asistente de sus compañeros. Después de su primera profesión religiosa, que tuvo lugar en 1906, también se convirtió en profesor de filosofía, mientras que estudiaba teología. Su profesión perpetua tiene lugar tres años después, y el 28 de enero de 1912 marca la fecha de su ordenación sacerdotal. En 1916 fue Director y Maestro de Novicios en Lavrinhas, en el Colégio São Manoel. En los cinco años que pasó allí, el joven sacerdote Lustosa expresó lo mejor de sí mismo como sacerdote y como salesiano. El 11 de febrero de 1925, en el aniversario de la primera aparición de Nuestra Señora de Lourdes, fue consagrado Obispo de Uberaba, día que eligió para conmemorar la presencia de la Virgen María en su vida. En 1928 fue trasladado a Corumbá, en Mato Grosso y en 1931 fue promovido como arzobispo de Belém do Pará, donde permaneció durante 10 años. El 5 de noviembre de 1941 asumió el cargo de arzobispo de Fortaleza, capital del estado de Ceará. Junto a un número inusualmente alto de iniciativas y acciones de carácter social y caritativo, crea más de 30 nuevas parroquias, 45 escuelas para los necesitados, 14 centros de salud en las afueras de Fortaleza, la Escuela de Servicios Sociales, actualmente afiliada a la Universidad Estatal del Ceará, los hospitales "São José" y "Cura d'Ars", por mencionar sólo algunas de las obras más importantes atribuidas a su episcopado. Su acción pastoral se articula en particular en el campo de la catequesis, la educación, las visitas pastorales, el aumento de las vocaciones, la potenciación de la Acción Católica, la mejora de las condiciones de vida de los más pobres, la defensa de los derechos de los trabajadores, la renovación del clero, el establecimiento de nuevas órdenes religiosas en Ceará, sin olvidar su rica y fructífera actividad como poeta y escritor. Fundó el Instituto de Cooperadores del Clero y la Congregación de las Josefinas. Once años después presenta su renuncia a la Arquidiócesis, tras lo cual se retira a la Casa Salesiana en Carpina, en la diócesis de Nazaré, Pernambuco, donde confinado a usar una silla de ruedas fallece el 14 de agosto de 1974, demostrando, incluso durante su enfermedad y sufrimiento, una actitud ejemplar de aceptación plena e incondicional de la voluntad de Dios. Fuente: Agenzia Info Salesiana